Publicar todos los días no es una estrategia

Casi todas las empresas pequeñas llegan a las redes por la misma vía: alguien dice que hay que estar. Se abre la cuenta, se publica con ganas tres semanas y luego el perfil se queda con la última foto de hace ocho meses.

El problema rara vez es la falta de ideas. Es que publicar depende de que una persona se acuerde, tenga hueco ese día y sepa qué decir. Cuando esa persona está a otra cosa —y en una empresa pequeña siempre está a otra cosa— la cuenta se apaga sola.

En esta categoría hablamos de eso. Cómo decidir en qué red merece la pena estar y en cuál no hace falta. Cómo preparar contenido en bloque para no depender de la inspiración del martes. Qué parte del proceso se puede dejar programada y qué parte no conviene automatizar nunca, porque a un cliente enfadado en los comentarios no le contesta un flujo.

También de medir. Los seguidores no pagan facturas: lo que importa es cuánta gente llega a tu web desde ahí y cuánta escribe. Si un canal no trae ninguna de las dos cosas después de unos meses, no es cuestión de publicar más.

Poco de tendencias y bastante de sostenerlo en el tiempo, que es donde se cae casi todo el mundo.

¿Tienes un proceso que te consume horas?

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Probablemente se puede automatizar.

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